decá-
logo

DECÁLOGO

1. Diversificación financiera y autonomía artística.

Establecer un modelo de financiación mixto con autonomía artística. 

Se recomienda una estructura basada en convenios público-privados, patrocinios empresariales especializados privados (30 %), micro-mecenazgo (20%) ciudadano y la generación de ingresos propios (10 %) desde merchandising, accesos premium o servicios de consultoría. El objetivo es que la financiación pública no supere el 40% del presupuesto total, incrementando así la resiliencia financiera del festival en más de un 70% y blindando su visión artística.

2. Profesionalización de los equipos y gobernanzas estructuradas.

Creación de una estructura organizativa con un organigrama definido y equipos profesionales. 

Implementar una arquitectura organizativa clara y profesionalizada, con organigramas definidos que delimiten competencias y responsabilidades. Es imperativa la contratación de personal cualificado y la implementación de programas de formación continua y certificada para el equipo —incluido el voluntariado— en áreas críticas como herramientas digitales, nuevas tecnologías, legislación cultural vigente, gestión de la sostenibilidad y curaduría especializada.

3. Paridad de Género efectiva e inclusión.

Trabajar en pro de la igualdad efectiva y real. 

Transcender la mera retórica de la igualdad mediante la implementación de políticas activas que garanticen una representación equitativa. Se debe asegurar que, como mínimo, el 50% de los jurados, invitados internacionales y obras seleccionadas en las secciones competitivas estén representados por mujeres y colectivos infrarrepresentados, fomentando una cartografía diversa del talento en la animación.

4. Programación internacional del modelo híbrido con propósito «Glocal».

Generar protocolos de streaming accesibles para todos los públicos con actividades paralelas presenciales. 

Diseñar una estrategia de programación híbrida (presencial/virtual) que articule lo local con lo global. Esto implica generar protocolos de streaming accesibles y crear archivos digitales permanentes, combinando una curaduría con contenidos locales (40-60 %) con una selección internacional de excelencia. El modelo debe integrar espacios de networking, encuentros one-to-one y actividades formativas, proyecciones para la diversidad de audiencias (niños, mayores, LGTBQ+, etc) priorizando las coproducciones y asegurando un alcance global sin perder la autenticidad del contexto local.

5. Fomento del talento emergente y pedagogía de alfabetización audiovisual.

El futuro de los festivales pasa por apoyar a las futuras generaciones y educar a las audiencias. 

Consolidar el festival como plataforma de lanzamiento y formación para las nuevas generaciones de animadores. Esto se materializa mediante la creación de secciones competitivas específicas, laboratorios de desarrollo de proyectos (pitching), becas de residencia y programas de mentoría con profesionales consagrados. El futuro y la relevancia del festival dependen de su capacidad para nutrir y ser relevante para el ecosistema creativo del mañana.

6. Transparencia pública y evaluación de la medición de impacto.

Crear sistemas abiertos de medición de impacto cultural aplicables a todos los festivales. 

Desarrollar e implementar un sistema abierto de métricas de impacto cultural que trascienda los datos de audiencia. Publicar anualmente informes con datos que debe incluir indicadores cuantitativos (asistencia, tipo de públicos, cantidad de obras recibidas, huella ecológica y nacionalidad) y cualitativos (innovación artística, diversidades, satisfacción del público), validados mediante encuestas estandarizadas y, preferiblemente, auditados por observatorios culturales independientes

7. Alianzas estratégicas glocales para formar comunidades activas

Desarrollar convenios educativos permanentes con escuelas, instituciones, empresas y festivales internacionales. 

Establecer redes de colaboración estables y permanentes con instituciones educativas (escuelas, universidades), festivales homólogos internacionales y tejido asociativo local. Estas alianzas, que deben trascender la duración del evento, permiten compartir recursos, reducir costes estructurales, ampliar audiencias y crear una comunidad activa y comprometida en torno al festival. Implementar redes de voluntariado capacitado y laboratorios creativos. 

8. Sostenibilidad medioambiental y compensación ecológica

Implementar protocolos de sostenibilidad en los festivales. 

Integrar protocolos de sostenibilidad ambiental en las planificaciones operativas del festival. Esto incluye la selección de sedes con certificación energética, la implementación de sistemas de gestión de residuos, la promoción del transporte sostenible y la compensación de la huella de carbono generada por los viajes de invitados e invitadas internacionales.

9. Vinculación comunitaria y democratización de accesos.

Establecer estructuras colaborativas de programas educativos en colegios, espacios culturales y universidades 

Crear sinergias interinstitucionales con asociaciones o las ONG. Colaborar con espacios alternativos (centros culturales, asociaciones, etc.) para democratizar el acceso a la cultura y en concreto a la animación. 

Forjar una relación simbiótica con el territorio a través de estructuras colaborativas estables. La creación de programas educativos en colegios y centros culturales, y la colaboración con espacios alternativos, fundaciones y ONGs, que permitan democratizar el acceso al audiovisual de calidad alternativo y artísticos. Que posicione a los festivales como un agente cultural clave y no como un eventos elitistas o efímeros. 

10. Plan de continuidad y legado cultural documentado sistematizado.

Diseñar un protocolo de crisis y un repositorio adecuado para poder afrontar desavenencias. 

Garantizar la perdurabilidad del festival más allá de su celebración anual mediante un plan de continuidad que incluya un protocolo de crisis y un presupuesto de contingencia (entre el 10% y 15%). Paralelamente, es crucial crear un repositorio físico y digital accesible que archive palmarés, catálogos, obras ganadoras y documentación crítica, preservando así el patrimonio inmaterial generado y asegurando su legado en caso de desaparición. 

Este decálogo no es una lista abstracta, sino un marco de acción validado por la experiencia práctica en el sector. Su aplicación requerirá de su adaptación contextual, pero su núcleo prioriza la viabilidad sobre la supervivencia, transformando los festivales en agentes activos del cambio cultural con impacto medible en la industria cinematográfica.